sábado, 25 de febrero de 2012

¿Qué demonios está pasando?

Después de un mes horroroso de exámenes, que acaba el martes, sólo que ver la cosecha de Marzo, pero mientras tanto os subo algo que escribí hace unos días:

Yo sólo tengo mi carpeta y mi cuaderno como armas, nada más. Soy el enemigo del país en el vivo, un país donde la tortura de animales es un rito cultural, un país donde una mujer mató a su amiga por dinero, donde la corrupción y la pederastia quedan impunes.
Soy estudiante de bachillerato y siento rábia, por no poder defenderme con nada más que estas líneas, y siento decepción porque han oprimido violentamente a mi gente en plena democracia. Hoy he visto las notícias y he llorado, porque voy a seguir mucho tiempo aquí, tal vez más de lo que mis ojos puedan resistir tener que ver como unos periodistas se ceban con un pobre hombre que es incapaz de dejar atrás su hijo muerto; o más de lo que mis oídos puedan escuchar en la radio que los políticos quienes verdaderamente sucumben a la avarícia, a costa del pueblo, son proclamados no inocentes.
¿Dónde estoy viviendo? ¿Con qué tipo de gente convivo?
Normalmente, juzgo a las personas con benevolencia, o ni siquiera las juzgo: todas actuan siempre bien. Que ilusa, ¿verdad? Pero eso no es ningún pecado; lo que quizás lo sea es el desear, a veces, haber nacido en medio de la jungla, sin conocimiento alguno de que al otro lado de los árboles más lejanos, existe una civilización: la ignoracia querría yo, pero entonces recuerdo que tengo en mi cuaderno estas líneas, que aunque sea muy poca cosa, tal vez puedan aliviar a los ojos llorones de otros ilusos como yo.

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