sábado, 12 de enero de 2013

Estudiantes

Se dice que ser estudiante es el mejor trabajo del mundo: "buen" horario, muchas "vacaciones" y "ninguna" responsabilidad o preocupación. Que equivocado está el mundo.
El buen horario... A ver quién tiene el humor de empezar a trabajar a las 8 de la mañana y terminar a las 5'15 de la tarde (es que en mi cole no hacemos intensivo, hacemos horario de primaria x3) y luego en casita hacer los deberes, pasar apuntes a limpio y estudiar. Si se hace bien, en una semana de parciales el buen horario es de 8 de la mañana a 12 de la noche mínimo. Y en trimestrales... puff!
Las muchas vacaciones se traducen en días no lectivos que destinas a hacer trabajos para hacer la materia que a los profes no les da tiempo a explicar y a empollar para los exámenes. Eso si no te fastidian el verano entero con el TDR.
En cuanto a responsabilidades... Las de hacer los trabajos para cuando tocan, no salir hasta muy tarde si a la mañana siguiente tienes clase o debes estudiar para un examen o simplemente la responsabilidad de estudiar como es debido: pasando los apuntes y haciendo los deberes cada día sin copiar los del de al lado.
Y las preocupaciones... A ver, ¿quién no tiene absolutamente ninguna preocupación? Tengas 13 años o 40, seas estudiante de ESO, carrera o ya seas fiscal, siempre habrá algo rondando tu cabeza. Algo que te inquiete, algo que haga que tengas un ojo medio abierto por las noches. Quizá algunas preocupaciones sean más relevantes que otras: No me compares un carné de conducir con escoger bien el itinerario académico. Lo primero se puede repetir, lo segundo no. Se puede rectificar, puedes repetir cursos. Pero si no es un itinerario, ¿y si es la carrera?
La mayoría de la gente con la que hablo a diario están más agobiados por la selectividad por lo que vendrá después que por la selectividad en si. Es verdad que hablar de la selectividad, para los alumnos de bachillerato, son palabras mayores; pero luego miras los exámenes de años anteriores y te sorprendes diciendo "Ah! Pues no es para tanto". Eso no quita que no tengamos que dar nuestro mayor esfuerzo y lo mejor de nosotros para no quedarnos a medio camino (ya hay un par de personas que se han rendido); sin embargo, tenemos una meta: esas pruebas. Son opcionales, pero están más o menos marcadas por la sociedad, los profesores, los padres o el espíritu santo. Tienes claro que tu objetivo es ese. Sabes a donde vas, no sabes como pero si hacia donde. Pero una vez estás allí, te quedas como: muy bien, ¿y ahora qué?
¿A dónde voy? ¿Qué hago con mi vida? ¿Qué quiero hacer durante los próximos 50 años?
Por suerte, yo empecé a planteármelo hace unos tres o cuatro años. Mi vida es la música: hace que me sienta acompañada, me ayuda a llorar cuando necesito desahogarme, hace que sonría al pensar que esa canción podría ser la historia de mi vida y esa otra la banda sonora. Pero no podría convertirlo en un trabajo. Perdería toda la gracia. Es algo que a veces utilizo como instrumento para sacar todo lo que llevo dentro y vaciar mi alma/espíritu/corazón/mente del veneno de alguna situación tensa, de alguna frase malintencionada, de algún gesto injusto. Ése no podría ser mi trabajo, no podría pasarme la vida pensando en lo malo de ella, para poder vivir bien debo evadirme de ello, debo sacarlo, no aferrarme a ello a fin de procurarme inspiración. Si lo hiciera se me podría considerar una psicosadomasoquista.
En fin, encontré aquello que me hacía bien, lo que era el motor de mi existencia, cuando me dí cuenta de que después de quitarme el veneno de encima, o antes incluso (para paliar los efectos), lo que me curaba las heridas eran los libros. Gracias puedo evadirme, puedo sonreír pensando ideas disparatadas, mundos paralelos, mundos mágicos, personajes pintorescos con costumbres raras, extrañas historias que podrían esconder la gente con la que me cruzo por la calle a diario, en esta diminuta ciudad. En realidad, mi amor por la lectura empezó seriamente cuando pasé la etapa más dura de mi vida (ni que tuviera 60 años). Tuve un choque tan brutal que la música sola no podía hacerme avanzar, no me daba fuerzas para levantarme de la cama, no me ayudaba a tener el humor de permanecer en casa o en el colegio. Los libros hacían los ratos más soportables: me sumergía en historias de otras personas más o menos dichosas que yo, mundos donde los chicos y chicas de mi edad aprendían magia, lugares recónditos donde la gente podía encontrar por si misma su fuerza. Me contagie de eso. De ese sentimiento que me impulsa a escribir para que alguien pueda evadirse, pueda imaginar y sentirse mejor. Descubrí que el poder de las palabras es la magia del mundo muggle. Si, pueden ser dañinas, pero también existe la posibilidad de que alguien, no se, lea algo mío y también se contagie o simplemente se evada. O simplemente que unas palabras pensadas por esta escritora de pacotilla arranquen una pequeña y tímida sonrisa de alguien que también lo pasa mal, en algún lugar.
Realmente eso es lo que ayuda a tener la paciencia de aguantar la rutina, de estudiar hasta pelarme los codos. Pero ahora, después de que hayan atacado el medio gracias al cual pienso realizar este sueño, y superado ese susto y esa frustración mezclada con miedo que me hacía llorar de rabia, debo escoger el lugar.
Quizá será lo que más me cueste. Quizá porque pienso que puede ser muy decisivo para mi futuro, quizá porque soy una miedica que sabe mojarse. Bien, pues el dilema es: ¿Barcelona o Girona?
En Girona tengo mi vida, la facultad está cerca de casa, tengo la academia, tengo el casco antiguo, y tengo mi hogar, ese sentimiento de pertenecer a un sitio. Por otro lado, Barcelona me ofrece eventos, teatros, librerías museos y todo aquello que leo en los blogs de Mizu y Subaru, que quiero conocer. Si, sé que están relativamente cerca (un poco más de una hora en tren), pero ahora que debo hacer este cambio no sé si hacerlo a medias o del todo. Y encima se complica más cuando unos me hablan del renombre de la UB y otros me ponen por las nubes a los profesores de la UdG.
La mayoría me dicen que ir a Barcelona es lo indicado, que allí se está muy bien y que si pudieran volver atrás irían. Mi profesora de castellano me ha propuesto incluso hacer catalán y castellano a la vez. Mi abuela (con quien viviría si fuera a Barcelona) dice que tendré un montón de normas, que deberé volver siempre a las nueve a casa y que no me dejará llevar ni amigos ni amigas a casa ni para estudiar. Mi abuelo dice que no me crea nada de lo que dice mi abuela, que todo lo que ella dice normas son costumbres de convivencia que ya tengo. Pero también me ha dicho que si me quedo en Girona "todos estaremos más contentos". Mi madre dice que yo siempre he querido irme a la capital y que lo pasaría de miedo, que no me preocupe de nada más que de perseguir mis sueños aunque eso signifique irme a Barcelona o a Japón (donde ella jura y perjura que jamás pondrá un pie, ya se verá).
Yo creo que ambas opciones son buenas y por tanto ambas deben ser consideradas. Y aunque falten unos cinco meses, más o menos, para tomar la decisión definitiva, me gusta hacerlo con tiempo para contrastar todos los factores y consultar a gente con la experiencia que me planteo realizar. Así pues, entre tanto examen (y me disculpo por mi egoísmo), agradecería algún comentario de alguno de mis doce seguidores y el navegante de la red perdido que ha tropezado con este rincón de blogger y se ha tragado todo el rollo.

Ahora me voy a estudiar, que tanto proyecto no sirve de nada si no apruebo historia x3

2 comentarios:

  1. Hola!!

    Medio año después de hacerme tu seguidora y de pensar y repensarme cuándo comentar...
    me he decidido hacerlo, todo sea por vaguear más...
    sé que justo me presento en una entrada muy personal, yo sólo te puedo decir que durante mucho tiempo me arrepentí de haber hecho lo que los demás creían que sería lo más ''cómodo'' renuncié a lo que en un principio me llamó la atención por un comentario poco afortunado (aunque sin mala intención)y me decidí por algo similar a lo que había querido y cerca de casa. en mi caso un chasco total. Sólo puedo decir que elijas lo que de verdad te guste, esté en Barcelona, Girona o Japón, creo que tu madre tiene razón.
    Perdón por la intrusión...

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    1. ¿Intrusión?
      Sonará raro pero cada uno o dos días miro si alguien ha comentado algo x3 así que me hace mucha ilusión que te hayas animado a comentar. Gracias por tu opinión, sé que esto solo depende de mi pero me ayuda mucho conocer otros puntos de vista.

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