martes, 14 de mayo de 2013

Normalizar

Queridísima blogesfera, ¡ya estoy en casa!
Sip! Ya terminé los finales de bachillerato y aunque sea a costa de sufis la historia y la filosofía estan aprovadas y eso no me lo quita nadie. Así que nada ahora a preparar la selectividad, pero con la calma, que tengo un mes para cinco examenes que todavia tengo frescos, por lo tanto, se va a estudiar pero sin agobios. Si es que tengo mucha suerte: solo necesito un 5, un mísero 5. Yo lo haré lo mejor que pueda, porque sé que puedo sacar bastante más que eso pero no es lo mismo que lo que le pasa a mi mejor amiga, que quiere hacer bioquimica y le piden como un 9 o más. Resumiendo, este mes se está tiçedo de un estrés empalagoso y generalizado por momentos: ves gente llorando por notables y empollones compitiendo encarnizadamente por la matrícula de honor; profesores que cancelan clases cada dos por tres porque no dan abasto por los examenes que tienen que preparar y los que tienen que corregir y horarios que se bailan de una forma terriblemente descompensada y nos traen a todos de cabeza. Este caos, por el momento, es ahora mi mundo.
He estado acostumbrándome a esto des de mi cumpleaños, el primer día después de los finales, el 9 de mayo (por cierto, Feliz Cumpleaños Subaru!) y cuando he empezado a medio dominarlo, con la apetitosa perspectiva de un verano de tres meses y medio para escribir y escribir con tal de que todas las palabras reconcentradas en mi cerebro manen hasta dejarme seca, y quería compartirlo con una de las personas que más me han apoyado. Una des esas personas que a sabido encender una lucecita a final del túnel, y que ha resultado ser la espernça más brillante, pero no he podido.
Llegó tarde, pronunció un ohayo desinflado y tomó asiento con la mirada fija en los libros que sacaba de la bolsa. Estará cansada, supuse, porque durante la semana se esfuerza mucho. Mentira. Después del Genki? que Sensei usa para dar comienzo a todas las lecciones, dejó caer el chaparrón mientras fijaba por primera vez sus hermosos ojos verdes, ahora rojizos, en mis simples pupilas de color almendra. Ayer fui al entierro de mi madre, primero Hiroshima, murió el jueves, después Nagasaki. Dejé de pensar por completo en que hacía dos días que era mayor de edad y que hacía tres de mi recién estrenada libertad condicional, me quedé muda.
Qualquiera que haya leído este blog sabe que sé lo que es perder a alguien querido, en bastantes sentidos, pero en aquel momento no me esperaba una notícia así y no supe reaccionar. En realidad, intentando superar la torpeza de su acento y el molesto nudo que se le hace a uno en la garganta cuando llora, Sensei le dió los ánimos que pudo y las dos la abrázamos. Porqué lo que más recuerdo de mi experiencia es que no quería palabras ni siquiera quería llorar sola ni acompañada, quería que alguien me abrazara para no sentirme tan sola y perdida. No, si sólo quiero normalizar las cosas: ir a clase, salir con mis amigas, ir al cine; no quiero quedarme en casa y pensar. Y interiormente apruebo la moción, porqué lo peor es enterrarse bajo tres mantas y una tonelada de autocompasión que hacen el dolor y el vacío más insoportable.
Aun así, al salir de clase, he intentado dar los ánimos que he podido para que "normalizara" su situación, y en subir al coche me he dado cuenta de que no hay nada que normalizar. No se puede pretender que porque te mantegas ocupada todo el tiempo y no te des ni un minuto para pensar el dolor va a ser menor. En hacer eso, solo consigues que por la noche, en los siete minutos de vigília, tragues una saliva táctilmente parecida a cien cuchillas que se concentran en el corazón oprimiéndolo e iniciando un llanto silencioso, que solo atenúa una almohada a la que estrujar.
Lo único que se puede "normalizar", lo único a lo que uno se puede acostumbrar es a sentir ese dolor desde por la mañana hasta la noche. Te habitúas a él, y aunque es el mismo, parece menor. Es como intentar respirar bajo el agua: nunca vas a poder, sólo podrás aumentar la cantidad de oxígeno que tus pulmones puedan guardar, pero tarde o temprano vas a tener que salir, y no hay más. Es bueno hablar de ello. Saber que el primer año serás una maldita montaña rusa. Saber que debes apoyar a los que estan peor que tu. Pero respira.
Y entiendo perfectamente que nadie reacciona como lo pinta ningún Jorge Bucay y sucedáneos, y mucho menos, como uno querría o como se había imaginado en alguna ida de olla semimacabra y morbosa, sólo se reacciona como se puede.


2 comentarios:

  1. cuanto lo siento...sé muy bien cual es el sentimiento de pérdida, y cómo se siente...y lo has definido a la perfección. tratar de normalizar no sirve de nada, no hay nada que normalizar, solo queda salir adelante como se pueda.
    por cierto, felicidades :) cumples el mismo día que yo.

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    1. Gracias! Si, cuando me enteré de que cumplíamos el mismo día casi me caigo de la silla xd
      En cuanto a definir... bueno he tenido bastante tiempo para encontrar unas palabras que se acerquen a lo que es. Aun no són las exactas, pero encontrarlas es mi oficio :) Como siempre son cosas que se me ocurren y quiero sacar, sienta bien volver a Normal y tal:)

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