domingo, 2 de junio de 2013

Cuando toca incubar

No sé qué me pasa. Estoy rara. Algo me parece bien y a los cinco minutos está mal. No tengo ganas de nada y tengo ganas de todo. Me molesto. Siento que en cualquier momento voy a salir de este cuerpo, como una serpiente que muda de piel. Estoy rara. No sé qué me pasa.
No sé si esto nos pasa a todos, a los artistas o sólo a mi, pero siento como si estuviera incubando algo. Hace días que no me salen las palabras, que no sé que decir, que no sé observar ni ver, que no sé lo que leo, que no sé lo que canto, que no puedo parar quieta y lo dejo todo a medias porque a los dos minutos ya quiero hacer algo distinto. Eso solo me pasa cuando estoy a punto de soltar algo bueno. Espero que coincida con la selectividad e influia en mi expresión, porque todas las asignaturas que he escogido dependen bastante del arte de la palabra. O quizás coincida con mi proyecto post-selectividad. O puede que con la transición entre ambos.
Ahora, con esta inestabilidad anímica tan bestia que llevo encima, es cuando más me atacan esos impulsos que creía ya mansos desde tiempo atrás: A veces me sorprendo con la mirada dura o expresiones incoherentes dirigidas a nadie y a todos. Es frustrante el poco control que ejerzo sobre mi misma estos días, y lo peor son las noches.
Me voy a dormir temprano solamente para tener una excusa para poder cerrar los ojos y soñar despierta. Soñar demasiado. Luego, en comprender lo imposible ( o lo poco provable) de esos sueños me desvelo y construyo otros, aun más imposibles, con los que me engaño pensado que son más provables.
Porque para llegar a una nota solo se necesita estudiar y poner empeño. Para poder comparar algo un poco caro, trabajar duro y ahorrar un tiempo. Hasta para tener suerte solo hace falta esforzarse para tener un buen karma; pero para cambiar los sentimientos de alguien hace falta bastante más que un milagro.
Y todo esto lo guardo en mis emociones latentes, sedado y bajo llave, pero la inestabilidad de mi carácter lo trae a flote otra vez, creando un circulo vicioso un tanto molesto.
Jamás un periodo de incubación había sido tan exagerado. Esto realmente va a ser bueno, muy bueno.

2 comentarios:

  1. uf, estoy igual que tú. pero en mi caso no augura más que soledad.
    ojalá yo también supiera dominarme aunque sólo fuera un poquito.

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    1. Subaru, todo en la vida augura soledad, porque todo lo que empieza acaba y te deja en la estacada. Hay que aprender a vivir con eso y conectarse mucho a la blogesfera:) Aquí, aunque a veces sea tarde, siempre hay respuesta y refugio para los solitarios que vivims en nuestro propio mundo.

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